
zambullirse en osarios desesperados/ navegamos la nada
ahogados entre fémures y mandíbulas
armando puzzles imposibles/ dientes con metacarpos
omóplatos con espinazos/
y así/ hasta que se hace de día/
escondidos/ cansados de tanta originalidad
para armar eslabones perdidos/
y antes de convertirnos
en el fracasado equipo
de-nosotros-mismos-forense
dejamos los huesos a un lado
y escribimos un poema que/
nos devuelve
la piel viva de la voz. Julián Axat
Su hijo Julián, sus nietas Juana y Matilda; y Soledad
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